lunes, 15 de mayo de 2017

El Escarabajo

Ah, triste Gárrulo lleno de embustes y traiciones; ansioso por disfrutar de aquellas exequias ajenas de las que te contaron; ávido por derramar lágrimas falsas cuando te hablan de algo que no conoces: el genuino dolor de un corazón apesadumbrado, doliente por aquello que yace sepultado ahora; por esa mirada que jamás volverá y por esas palabras que flotan en la bruma pero que se van extinguiendo a medida que se revuelven con las tuyas, estulto y estrambótico sin moral…
Y no hago otra cosa que mirar a esas dulces personas enfundadas en sus largos abrigos negros subirse a sus mojados pero relucientes carros negros; ninguno devuelve mi mirada; ninguno habla sobre aquellas gotitas que penden de las ramas y de las hojas de los árboles, ni de cuán fácil es verlas desaparecer y mojar la tierra que ellos mismos lloran.

Pero tú, cretino cuajante sin oficio y sin remilgos, no tienes el menor reparo en acompañar a aquellas almas en su tránsito lento y miserable hacia una impecable morada vacía; les das unas cuantas palmaditas en la espalda mientras hábilmente finges interés en lo que te platican. Que el Señor les sepa brindar fortaleza y el ánimo para salir adelante, pero preguntales si de camino te podrán dejar en aquel café donde se reúnen para hablar sobre la obra de Murakami; el tiempo no importa…Aunque, pensándolo bien, ¿importó alguna vez?…

jueves, 2 de marzo de 2017

Nibiru - Parte 5

París, Boulevard du Montparnasse. Dos personas tomaban un café en el exterior de “La Rotonde” mientras veían el ir y venir de los parisinos en una nublada mañana de finales de Abril, y aunque no eran los únicos en el lugar, se podría decir que sí eran los únicos que no hablaban en absoluto; se limitaban a intercambiar miradas de vez en cuando y sorber sus cafés pues parecía que estos seguían calientes a pesar de haber transcurrido cierto tiempo desde que llegaron, y a pesar del frío ligero que en ese momento cubría gran parte de la ciudad Luz.
Sin embargo, no todo era paz, armonía y tranquilidad. No había mucha gente en el café, que en otros tiempos lucía totalmente atiborrado tanto de locales como de turistas de todas partes del orbe. Y aquellos que andaban por las calles se veían apresurados. No se detenían a ver el menú de los restaurantes. Uno que otro entraba y a los pocos minutos se le veía partir con su orden, empacada adecuadamente en la respectiva bolsa de papel y seguramente para consumirse en casa. Nadie se detenía a hablar en las banquetas y no se veían demasiados autos circulando en ambas direcciones del boulevard.

Pero aquella pareja - como unas cuantas mas - no tenían problemas en pasar un tiempo fuera, y simular que aquel era un día normal, en un mundo normal y predecible.
Ella tenía la mirada más extraña y especial que él había encontrado antes en una mujer - humana o no humana: era como si sus ojos tuvieran luz propia y el brillo circundante al iris se moviera o flotara de forma autónoma en cualquier dirección. Aunque tenías que estar cerca de ella para poder apreciarlo. Era desconcertante.
Él parecía estar sumamente agotado cuando llegó, pero la bebida caliente lo estaba reanimando. Quizá no estuviera vestido “para la ocasión”; no para los estándares del café en el que se encontraban pero eso parecía importarle en lo más mínimo.

lunes, 20 de febrero de 2017

Nibiru - Parte 4

El día de hoy no abrí la florería. Simplemente no me podía levantar de la cama; mi ánimo y escasa vitalidad se encontraban a nivel del suelo, conviviendo con las hormigas y con los demás insectos de la casa - debo de admitir que no he hecho mucha limpieza últimamente, y por ello creo que la población de insectos debe de estarla pasando muy bien. La gripa que me tiene así es como la enfermedad de la comunidad, pues varios de mis vecinos y conocidos la pescaron también. Me entero gracias a Rosa, la chica que me ayuda con las labores domesticas…Sí, apuesto a que todos conocemos a una Rosa que se dedica a esta clase de cosas, pero justo ahora no me siento con el humor para rebatir el cliché; soy parte de él.

El mundo está ardiendo; está enfermo, con desastres, accidentes y revoluciones sociales a la orden del día; convulsionando desde su mismo centro; marchitándose segundo a segundo, mientras nuestra especie saca lo peor a relucir, como fieras agrediéndose unas a otras dentro de una balsa que hace agua. ¿No saben que dentro de unos instantes estarán durmiendo con los peces? ¿Acaso no olfatean el terrible olor a muerte que está ya encima y que los abraza como una madre amorosa lo haría con sus cachorros? No sé si la muerte abrace de esa forma…El pensarlo sólo hace que me den escalofríos.
Pero me imagino cómo piensan los demás…Seguramente se dicen a sí mismos: “¿Qué diablos?…Si me voy a ir al agujero, otros se irán conmigo!…O antes que yo!”.

Como decía…En nuestra localidad nos disponíamos cómodamente (quizá no tanto) a extinguirnos gracias a una simple y estúpida gripa…Y yo imaginaba cómo nuestros cadáveres eran empujados con enormes palas hacia profundos agujeros en la tierra; a manera de fosas comunes; por una serie de individuos enfundados en gruesos trajes amarillos y con raras mascarillas cubriéndoles el rostro. Yo estaba en una de esas 1000 bolsas negras; sin ni siquiera un número que me identificara; siendo parte de un triste montón de cuerpos a los que se debía enterrar para evitar mayores contagios.
Sólo espero que este resfriado grupal termine pronto…De verdad…Pues tengo cosas qué hacer; Rosa no se puede hacer cargo de mi negocio mientras no estoy yo…Diablos, no sé si vaya a tener negocio el día de mañana, por como están las cosas.

miércoles, 4 de enero de 2017

La Bebida de los Hombres - Parte 4

Margarita no podía terminarse su atole…Tenía el gusto muy amargo y no sabía por qué. Quizá ya no tenía apetito por algo caliente. Su mirada se perdía en la lejanía por sobre los verdes cultivos de maíz; obstinada en reconocer algo que sus ojos no podían distinguir del todo, o bien, tratando de ver para ella y su familia un lugar más allá del Valle de San Jacinto donde pudieran vivir sanos y salvos; donde pudieran tener un futuro que consistiera digamos de por lo menos algunos cuantos mañanas y atardeceres…Pero la pobre no contaba con tales habilidades.

Su esposo Felipe se había dado cuenta del estado en que se encontraba. No hallaba palabras que pudieran reconfortarla y disuadirla de lo que ella quería hacer.
El Padre de Margarita, Don Feliciano, trabajaba con velocidad limpiando las mazorcas recién cosechadas. Sus manos temblorosas y entradas en años no parecían padecer de la rutinaria tarea, y su ánimo parecía no corresponder con la situación que se vivía en el pueblo y en el seno de su propia familia.
Su boca arrugada mostraba apenas unos cuantos dientes prietos pero eso no le impedía sonreír a medida que iba desgranando las historias que más le gustaban. A él poco le importaba que todo mundo las conociera de memoria. Sentía que era un deber suyo, el proveer un poco de alegría y desfachatez mediante esas andanzas jocosas de las cuales se jactaba que había participado; milenios atrás, cuando la Luna era más grande y los campos más verdes - decía él.

martes, 15 de noviembre de 2016

39 - Parte 4

La casa de Leonel Alvarez se hallaba sumida en la oscuridad cuando él llegó; una casona de aspecto corriente al lado de otras tantas que también se hallaban apagadas y dormidas; muertas y frías a los ojos vidriosos del único remedo de espectro levantado en el vecindario.
Llevaba ahí largo rato, en el gélido interior de su auto apagado; estacionado justo fuera de la cochera de su casa...Su mente estaba en blanco y procuraba no hacerse ninguna pregunta por la cual obtendría una respuesta en automático; un "fax" no solicitado y mayormente en blanco salvo por un extraño emoticón en el centro del papel; cosas extrañas; cosas que se salían de ese más o menos estrecho universo material y simple al que él se hallaba acostumbrado.

Tenía la vista fija en la puerta y escrutaba todos aquellos detalles que ya le eran familiares (y que alcanzaba a ver, desde esa distancia); aquellas imperfecciones y golpes que había sufrido a lo largo de su historia.
La clave para mantenerse en control y no perder la cordura eran los "saltos de memoria", como él mismo los llamaba, y que básicamente consistían en elegir un recuerdo, profundizar en él, y luego desviarse en alguno de sus detalles; profundizar o recordar algo relacionado; desviarse y repetir el patrón...De forma indefinida; repetitiva...Hasta terminar en un punto totalmente ajeno, y con suerte, olvidar esos temores...Esas sombras que lo acosaban desde el principio. Eso se llamaba “evasión” y lo sabía muy bien, pero Leonel era muy afecto a etiquetar razonamientos o procesos mentales con nombres poco comunes. Los saltos mentales eran un escape perfecto de la realidad.

lunes, 1 de agosto de 2016

Nibiru - Parte 3

Cuando le removieron la capucha de la cabeza, el Señor Chamberlain pudo distinguir aquel ruido molesto y monótono que había estado escuchando desde hacía varias horas; al parecer se trataba de una vieja imprenta que operaba sin cesar, en una habitación contigua. No alcanzaba a ver qué se encontraban imprimiendo pero sí distinguía a una pila de hojas que crecía lentamente con cada papel que escupía la ruidosa máquina.
Uno de sus captores - el que le había quitado la capucha - se ubicaba delante de él. Ese era un rostro que le era conocido, pero que no esperaba encontrar en aquella habitación y en aquellas circunstancias.

- ¿Imprime volantes ahora, Señor Heskins?
- Esto es sólo una fachada, Chamberlain...Disculpanos por los malos modos y los malos tratos, pero como podrás imaginar, teníamos bastante urgencia por traerte aquí, y sabiendo que no ibas a estar voluntariamente de acuerdo, bueno...
- ¿Y dónde es "aquí" precisamente?...Me subieron a un avión y por las horas transcurridas, asumo que no estamos en la Costa Este. ¿Seguimos en Estados Unidos?
- ¿Realmente importa, Chamberlain? Quién más que tú para saber lo que importa realmente ahora, no?; ya que sabes que ellos vienen en camino...Siempre lo has sabido, y desafortunadamente creo que los eventos que se han estado presentando a lo largo del planeta nos hablan de una probablemente MALA estimación de los tiempos, de parte nuestra. Nos está tomando sin la preparación apropiada, y ahora es necesario apresurar algunas cosas. Esa es precisamente la razón por la que estás aquí.

sábado, 7 de febrero de 2015

Nibiru - Parte 2

"Ninguna noticia todavía del Boeing 747 de China Eastern Airlines que desapareció del radar el pasado 5 de Abril cuando sobrevolaba el Océano Índico en su viaje a Indonesia. Se teme por la vida de los 300 pasajeros más la tripulación..."

Malas noticias por todas partes. Terremotos en Perú y en México...Sequía desesperante en el sur de África; el Volcán Hawaiano que amenazaba con estallar en los próximos días...Y lo del avión. Mis ojos no daban crédito a los titulares de esa mañana.
Me encontraba desayunando en el Café del Señor Prasad, quien había llegado desde la India hacía muchísimo tiempo, junto con su numerosa y singular familia (bueno, sólo había traído a los hijos. No a la esposa...Jamás nunca contó por qué razón la había dejado en la India). Para mi era como una tradición desayunar los Domingos en el Café del Señor Prasad; disfrutar del agradable calor matutino mientras saboreaba por lo menos dos tés de hierbas y especias aromáticas e importadas, así como un maravilloso Thali servido como lo indica la tradición.
Sin embargo, esa mañana de Domingo no fue placentera. El mundo se convulsionaba y los desastres acontecían en cada esquina. Digamos que no me encontraba particularmente feliz de entrada.