lunes, 23 de diciembre de 2013

Consumido en la oscuridad

"No vuelvas a buscarme, por favor..." fue la última parte de aquel mensaje lacónico y entonces, la nada. El fin de la grabación digital; el fin de todas las cosas si le preguntaran a él.
Harían falta palabras; muchas palabras...Pero no las tenía; carecía de ellas y de muchas cosas. Aquel hueco que anidaba en el fondo de su corazón constituía más un abismo que lo devoraba de adentro hacia afuera y que engullía todo sentimiento y toda idea que comenzaba a danzar sobre su resquebrajada conciencia, y fue por ello que poco a poco, fue convirtiéndose en un ser sin palabras; sin ideas ni aspiraciones; mudo ante la vida y vacío de cualquier tipo de emoción.
A partir de ese momento, como si se tratase de una especie de sol negro, fue llevando la oscuridad y la desdicha allá donde iba; allá donde vagaba sin ningún rumbo en específico. Tropezaba y daba tumbos pero continuaba, gobernado por ese mismo hueco hambriento que ahora se alimentaba de las palabras y de las risas de los demás. Desolación, desesperación y confusión eran las huellas que a su paso dejaba; un muerto en vida que robaba la energía y la pasión de todo aquel que se llegaba a cruzar en su camino.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Bajo las Estrellas

Sentado el otro día, en medio del campo e iluminado solamente por la tenue luz de las estrellas, con la pálida y fría cara de la Luna como un reflector sobre mi consciencia...Fui reconociendo, lentamente...Todo aquello que me faltaba y por lo cual no era realmente feliz.
Las hierbas y las hojas de los árboles se movían con el viento ocasional, mientras mi espíritu intranquilo divagaba aquí y allá con las ranas, con los grillos y sus débiles cantos nocturnos; tratando de expandirse y liberarse de aquellos imperceptibles barrotes que lo aprisionaban...Pero fue cuando miraba a las lejanas estrellas cuando una idea comenzó a cobrar forma y cuerpo...Como un fantasma apenas perceptible que se desliza por los corredores de la imaginación.

Aquellas estrellas, apartadas a miles o a cientos de miles de años luz de mi...Se antojaban tan inalcanzables e imposibles; tan distantes que las simples y conocidas palabras que usaba para medir y describir distancias...Sencillamente no me servían...Y sin embargo, su titilante luz llegaba a mi, como ondas en el mar, que exhaustas por su gran recorrido llegan a la playa tan solo para tocarla y desvanecerse como palabras evaporadas en el viento.
Esa idea...De alcanzarlas y tomarlas para mi; acercarlas a mi pecho y sentir su calor indómito reventando en mis propios átomos; de llenarme con su energía inagotable y de devorar sus núcleos ardientes hasta agotar la última llama...la última flama...
¿Sería yo capaz de tocarlas?...¿Sería yo capaz de manejar tanto calor, tanto fuego?...
¿Sería yo capaz de alcanzarlas?...

La Gran Pregunta

Fue la dulzura de sus labios?...O la suavidad de sus manos mientras sostenía las mías?
Fue el quieto ulular de las olas mientras su fragancia me envolvía en una capa de terciopelo invisible?
O fue tan solo una sensación pasajera como las aves que en ese momento me sobre volaban?...
Todas esas preguntas en mi cabeza, embriagándome como el rico néctar de tu voz cerca de mi oído...
Y yo sin poder verte por ninguna parte...Y yo sin comprender lo que me sucedió.

Fueron los cálidos rayos del sol en una mañana nublada?
Fue la canción de dos almas que apenas se conocen y que sin embargo vibran como una sola al escucharla?
O fueron aquellas palabras que nadie pronunció en secreto, en ninguna ocasión?
Oh dulce porvenir, ¿por qué me torturas de este modo?...¿Qué diversión encuentras en ello?
Oh dulce musa que me inspira...Soy un adicto de ti; soy un esclavo de la poesía que emana de tu existencia...

Tan solo soy un alumno que ha reconocido a su maestra...Tan solo un espectador en este amplio campo de los sueños;
Tan solo un granito de polen que se ha caído de la flor y que es arrastrado por la suave brisa;
Un viajero en busca del sentimiento primordial; maravillado de todo cuanto ve y escucha...Y siente...
Y yo sin poder verte por ninguna parte...Y yo expectante de lo que el mañana me traerá...

¿Serán aquellas palabras que tanto ansío escuchar?

¿Será el mismo y conocido vacío que me es tan familiar?

¿Será el final de mi viaje?...Creo que sólo tú me lo podrás revelar. Sólo tú.

martes, 10 de septiembre de 2013

Asesino en las Sombras

El equipo Ambar cruzó rápidamente el portal. Genie sacó su escáner y sin perder tiempo alguno lo puso en marcha. El aparato arrojaba más y más lecturas a medida que el resto del equipo se le unía. El lugar se encontraba sumergido en una oscuridad ominosa cuando las linternas de algunos de los miembros del equipo comenzaron a disiparla por rafagas luminosas. Pronto comenzaron a aparecer rincones sucios; telarañas de formas caprichosas; esculturas rotas y objetos extraños dispersos por todas partes. La bóveda era alta y de ella colgaba una araña vieja y oxidada, que parecía que no se les caería encima en los próximos minutos.
Al final de la estancia había 3 puertas; cerradas todas ellas...El equipo se distribuyó rápida y eficientemente a lo largo y ancho de aquel lugar. El portal fue clausurado y un grupo comenzó a acumular muebles y objetos pesados ante dicho portal. Cualquier cosa servía...O eso esperaban ellos.

- El lugar está limpio! - Anunció Genie - Rod, ¿cuántos perdimos esta vez?...Tara, organiza un grupo de reconocimiento!...Vamos a tener que movernos de aquí muy pronto!
- Genie, todos estamos cansados de correr...
- ¿Rod?!
- Conté 12, Gen. Perdimos a 2. Silvia y Arnold cayeron al vacío antes de que cualquiera pudiera hacer algo por ellos.
- Ok. Tomemos 10 minutos. Clara...Sé que todos estamos cansados de correr. Pero tú has visto lo que esta incursión nos ha costado. Hemos perdido ya un tercio del equipo. Me temo que si no nos movemos constantemente...Corremos el riesgo de que nos encuentren fácilmente.
- Yo te entiendo, pero...¿Qué nos delata, Jefe? - Preguntó Clara, la pelirroja que hacía más preguntas que todos los demás juntos.
- No lo sé, de verdad. ¿Alguna teoría, Greg?

jueves, 8 de agosto de 2013

Nimrz y la Flota de 1000 Cucarachas

El abyecto general reunió a sus tropas de élite; todos esos abigarrados y acéfalos insectos se movían como las cucarachas que eran; caminando en sus 4 patas posteriores, haciendo tac, tac, tac. Todo con la precisión y la formalidad debida. No se dispensaban disculpas ni perdones para las antenas en mal estado; ay de aquel que no llevara sus botas pulidas y su pulcro confalón colgado de sus pechos escarlata; todos conocían bien las gentiles diatribas que podían esperar si no cumplían al menos con esto.
Pero...El insecto que se situaba a la derecha del general...¿Quién era?...Muchas cucarachas se preguntaban lo mismo. Nadie le conocía o lo había visto antes. Enclenque e inane como se le veía, parecía poco probable que fuera familiar del bicho gordo y orondo que era el gran general Vouldrar III. Imposible!, y todos conocían bien la genética y a la ingente parentela del general.

- Bien, bien. Todo mundo, dejar de farfullar! - Gritó la gran cucaracha y el silencio se hizo manifiesto.

viernes, 12 de julio de 2013

39 - Parte 3

Una figura tambaleante cruzó el largo pasillo, pasando a unos metros del adormilado Policía de turno...Quien luego de unos instantes recordó que se suponía que el sujeto debía de registrarse en su cuadernillo de visitas, y que se había pasado de largo.
Se levantó perezosamente y se asomó por el pasillo. Ya no estaba...¿Había sido real?, ¿había pasado alguien por ahí?...Quizá tomarse un café cargado era buena idea, se dijo, mientras volvía a su cómoda silla de múltiples posiciones.

Leonel Alvarez caminaba nervioso hacia el despacho de la Fiscal Especial. Se culpaba una y otra vez por la falta de auto-control que había exhibido en la sala de interrogatorios. Llevaba revuelto el expediente del homicida y ahora caminaba como una especie de zombie, siguiendo una voz interior que lo controlaba de forma espeluznante; que le permitía ser consciente de él mismo hasta cierto grado, pero que por otro lado le impedía hacer cosas como enderezarse el nudo de la corbata; que adormecía su razonamiento con cada sílaba que ponía en el interior de su cerebro. No daba crédito a cuan fácil habían caído todas y cada una de sus defensas mentales...¿Qué o quién lo controlaba ahora?

El Psicólogo se paró de forma descompuesta justo a la entrada de la oficina de cristales inmaculados...Indeciso en si debía de tocar o esperar a que lo invitaran a pasar. Ella se hallaba totalmente inmersa en su máquina portátil. A Leonel le llegaba el golpeteo de sus largas uñas sobre las teclas de plástico.
En algún punto, el "click-clack" cesó y la mujer reparó en que había alguien afuera de su oficina. Se ajustó sus gafas de moldura oscura y barrió con la vista la maltrecha humanidad del Licenciado Alvarez. Dió un sorbo al vaso térmico que se encontraba sobre su escritorio y se repatingó en su elegante silla de piel.

jueves, 4 de julio de 2013

La Bebida de los Hombres - Parte 2

Francisco apuró su café. Tenía que seguir con la investigación (o eso es lo que él se repetía a sí mismo) y no quería quedarse más de lo necesario en Las Magdalenas. Lo habían recibido mejor de lo que esperaba, dadas las circunstancias...Y no deseaba crearle a la gente falsas expectativas. La verdad es que no había ninguna pista ni explicación sobre los crímenes cometidos. Luego de varios días y semanas en algunos casos, los cuerpos habían sido movidos, velados y enterrados. Las escenas de los crímenes habían sido más que alteradas o ya no existían para entonces. ¿Cómo podía conducir una investigación así?...¿Por qué lo habían mandado a él?

Siendo totalmente realistas; la autoridad de la capital había respondido por mero compromiso, para no verse demasiado...desobligada o apática. También, siendo francamente realistas, al mandarlo a él enviaban otro mensaje al mismo tiempo: "Arreglenselas como puedan!".